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Los jardines representan un vínculo que las personas crean para conciliarse con el mundo exterior. Hay tantos estilos de jardinería como culturas. Las personas están ligadas al mundo vegetal desde su existencia: un trozo de madera fue su primera herramienta, con dos consiguieron hacer fuego, más tarde el cultivo las transforma en sedentarias y así, surgen las civilizaciones. Pero la civilización aleja a las personas de la naturaleza; quizás por ese motivo surgió el jardín.

Los romanos denominaron a la parte del jardín dedicada a la huerta con el término “hortus”. Muchas personas poseen espacios en los que pueden disfrutar viendo crecer plantas ornamentales, pero desconocen que ese mismo espacio puede ser un lugar idóneo para cultivar plantas hortícolas: algo así como un jardín comestible.

Disponiendo de unos metros de terreno, una terraza o una jardinera en el balcón, mediante el cultivo de plantas hortícolas, podemos satisfacer ese anhelo de conexión con la tierra y la vida, aunque vivamos en zonas urbanas muy alejadas de la naturaleza.

Desde UN HUERTO EN CASA, proponemos la coexistencia entre jardín y huerto como manera de integrar la belleza de ambos, con la satisfacción de cultivar tus propios alimentos.

La creación y el mantenimiento de un productivo huerto-jardín ecológico en espacios amplios o reducidos puede convertirse en una estimulante aventura desde el principio. Aplicando formas de trabajo prácticas y sencillas e integrando los espacios ornametales con los hortícolas, conseguiremos un ecosistema más biodiverso y natural, base necesaria para conseguir alimentos nutritivos y libres de tóxicos, en un entorno de belleza natural.

UN HUERTO EN CASA lo trabaja por ti y lo hace contigo

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